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Israel y Hamas acuerdan primera fase de tratado de paz: cese del fuego, liberaciones y retirada parcial

  • Foto del escritor: Semanario Veritas
    Semanario Veritas
  • 12 oct 2025
  • 4 Min. de lectura

Un acuerdo histórico, mediado por Estados Unidos, Egipto, Qatar y Turquía, marca el inicio de la primera fase de un tratado de paz entre Israel y Hamas. Incluye un cese del fuego tras dos años de guerra, la liberación de rehenes israelíes y miles de prisioneros palestinos, además de una retirada parcial de las fuerzas israelíes de Gaza. Aunque la comunidad internacional saluda el acuerdo, persisten dudas sobre su implementación y duración.


Palestina
Al grito de "Te amamos, Trump", palestinos celebrando en Khan Younis el día jueves. Foto: Anadolu/Getty Images.

Por Redacción Internacional – Semanario Veritas, 12 de octubre de 2025. En un hecho considerado histórico para la región, Israel y el movimiento islamista Hamas acordaron el primer tratado de paz formal tras más de dos años de una guerra devastadora que dejó más de 67.000 palestinos muertos y cerca de 2.000 bajas israelíes, según datos de The Guardian y Reuters. El pacto fue alcanzado el pasado 9 de octubre en Doha, con la mediación de Estados Unidos, Egipto, Qatar y Turquía, y constituye la primera fase de un proceso que podría redefinir el futuro político y humanitario de Gaza.


Los puntos clave del acuerdo


El documento establece un cese del fuego total a partir de las 00:00 del 10 de octubre, supervisado por observadores internacionales. Además, prevé la liberación de 48 rehenes israelíes retenidos por Hamas, a cambio de la excarcelación de unos 2.000 prisioneros palestinos, entre ellos mujeres, menores y personas con condenas largas, de acuerdo con Associated Press (AP).


Otro de los compromisos más significativos es la retirada parcial de las tropas israelíes de la Franja de Gaza, que mantendrán control sobre aproximadamente el 53% del territorio durante la fase inicial del tratado. En paralelo, se abrirán los corredores humanitarios para permitir el ingreso de ayuda médica, alimentos y combustible, aliviando una de las peores crisis humanitarias registradas en la región desde 1948.


Reacciones internacionales


La ONU, la Unión Europea y potencias como Francia, Reino Unido y Canadá calificaron el acuerdo como un paso “histórico e imprescindible hacia la paz”. El secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, destacó que “este es el resultado de meses de diplomacia silenciosa y persistente” y aseguró que Washington “garantizará el cumplimiento del acuerdo en sus fases iniciales”.


Sin embargo, dentro de Israel las reacciones han sido divididas. Sectores de la ultraderecha acusan al gobierno de “ceder ante el terrorismo”, mientras que organizaciones civiles y familiares de rehenes celebraron la decisión como “un acto de humanidad y pragmatismo”. En Gaza, algunos grupos palestinos expresaron escepticismo, señalando que aún no hay garantías sobre la reconstrucción ni sobre el rol político futuro de Hamas.


Pese a la magnitud histórica del acuerdo, el silencio de los principales colectivos y referentes de izquierda a nivel mundial ha llamado la atención. Organizaciones que durante años denunciaron la intervención estadounidense en Medio Oriente han evitado pronunciarse ahora que el tratado de paz fue impulsado directamente por el presidente Donald Trump, quien regresó al centro de la diplomacia internacional con este logro inesperado. Mientras gobiernos y medios internacionales reconocen su papel decisivo en las negociaciones entre Israel y Hamas, buena parte de la izquierda global mantiene una cautelosa reserva o un mutismo absoluto, evidenciando la incomodidad política que genera atribuir un avance hacia la paz a una figura tan contraria en su ideología y estilo.


Obstáculos y desafíos


Pese al optimismo diplomático, los desafíos son considerables. La cuestión del desarme de Hamas no ha sido resuelta y se espera que sea parte de una segunda fase de negociaciones. Además, la gobernanza de Gaza tras la retirada israelí sigue siendo un punto incierto. Egipto y Qatar proponen una administración transitoria supervisada por una coalición árabe, pero la propuesta aún no ha sido aceptada por todas las partes.


A nivel humanitario, las Naciones Unidas estiman que más de 1,3 millones de personas permanecen desplazadas dentro de Gaza y que el 80% de la infraestructura civil —hospitales, escuelas, plantas eléctricas— ha sido destruida o gravemente dañada durante el conflicto.


Más allá de los gestos diplomáticos y los discursos de victoria, analistas coinciden en que el conflicto entre Israel y Hamas ha estado motivado principalmente por intereses políticos y de poder, más que por las verdaderas necesidades de sus pueblos. Durante más de dos años, ambos gobiernos utilizaron la guerra como herramienta de consolidación interna: el liderazgo israelí para sostener su coalición ultranacionalista, y Hamas para mantener su control sobre Gaza frente a otras facciones palestinas. Sin embargo, quienes han pagado el precio más alto son los ciudadanos comunes —familias, trabajadores y niños—, que nunca buscaron la confrontación sino la posibilidad de vivir en paz, con libertad y dignidad, lejos de los cálculos estratégicos de las élites que se disputan el poder en nombre de causas que ya no representan al pueblo.


El rol de los mediadores


Egipto y Qatar fueron clave en mantener abiertos los canales de comunicación entre Israel y Hamas, mientras que Estados Unidos y Turquía actuaron como garantes de seguridad. Según fuentes diplomáticas citadas por Le Monde, Washington habría ofrecido incentivos económicos y de seguridad a ambas partes, con el objetivo de consolidar la tregua y prevenir una reanudación de hostilidades.


Una paz frágil pero esperanzadora


Aunque la historia reciente de Medio Oriente está marcada por el fracaso de numerosos intentos de paz, este acuerdo representa la mayor oportunidad de reconciliación desde los Acuerdos de Oslo de 1993. La implementación efectiva del tratado dependerá del respeto mutuo, la cooperación internacional y la voluntad política de los líderes.


Como señaló el secretario general de la ONU, António Guterres:

“No hay victoria en una guerra que destruye vidas inocentes. Hoy, Medio Oriente nos ofrece una lección: incluso después del horror, la paz sigue siendo posible”.

Fuentes:

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