Crimen del teniente coronel Moral conmociona al país
- Lic. Andrea Calderini
- 5 oct
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El militar fue atacado a tiros por sicarios cuando se disponía a rendir un examen en la Universidad Nacional de Asunción. Había estado al frente del penal donde está recluida la esposa del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset. Autoridades apuntan a un posible atentado de la mafia.

El teniente coronel del Ejército paraguayo Guillermo Moral Centurión, de 44 años, fue asesinado a tiros este jueves en Asunción. El oficial, que se desempeñaba en la Suprema Corte de Justicia Militar, había sido director de la cárcel militar de Viñas Cué, donde están recluidos narcotraficantes de alto perfil, entre ellos Gianina García Troche, esposa del uruguayo Sebastián Marset, prófugo por delitos vinculados al narcotráfico.
Según el reporte policial, Moral acababa de subir a su camioneta Toyota Hilux Surf cuando dos hombres a bordo de una motocicleta le dispararon tres veces, causándole la muerte de forma instantánea. El ataque ocurrió frente a la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), en el barrio Trinidad, donde el oficial debía rendir un examen académico.
El ministro de Defensa, Óscar González, lamentó profundamente el crimen y describió a Moral como “un oficial ejemplar”. En tanto, el vicepresidente Pedro Alliana condenó el hecho calificándolo como “un ataque directo de la delincuencia organizada contra el Estado paraguayo” y ordenó a las fuerzas de seguridad una respuesta “contundente e inmediata” para identificar y capturar a los responsables.
Por su parte, Víctor Moral, hermano de la víctima, denunció que el asesinato fue “un trabajo de la mafia” y criticó la falta de protección para el oficial. “Mi hermano fue un hombre intachable. Por querer hacer bien su trabajo le quitaron la vida”, expresó. Los fiscales Hermenegilda Cubilla y José Martín Morínigo están a cargo de la investigación y ya realizaron las primeras diligencias en el lugar del crimen.
Entre los antecedentes del militar, figura su participación como testigo en un juicio por intento de soborno, donde un superior y su esposa fueron condenados hace un mes por ofrecerle 1.500 dólares para introducir un teléfono celular al recluso Miguel Ángel Insfrán, alias “Tío Rico”, también vinculado al narcotráfico. Su entorno considera que su rol en causas sensibles podría estar relacionado con el ataque que acabó con su vida.
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