FMI elogia a Paraguay, pero exige más intervención estatal
- Semanario Veritas
- 29 jun 2025
- 2 Min. de lectura
Aunque el Fondo Monetario Internacional felicitó al Gobierno por su gestión macroeconómica, sus recomendaciones apuntan a una mayor centralización y control fiscal, lo que significa un avance hacia un Estado más grande y dependiente, en detrimento de la libertad individual y la soberanía económica.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó un nuevo desembolso de USD 285 millones a Paraguay bajo los programas de reforma estructural PCI y SRS, felicitando la “resiliencia” de la economía paraguaya. Sin embargo, las recomendaciones del organismo apuntan a una dirección que representa una amenaza a la libertad económica y a la responsabilidad individual.
A pesar de elogiar los fundamentos macroeconómicos del país, el FMI instó al Gobierno a "impulsar la recaudación tributaria" y "mejorar el gasto público", eufemismos clásicos que esconden un pedido implícito de mayor presión fiscal y redistribución centralizada. Esta receta atenta contra los principios de subsidiariedad, empoderamiento ciudadano y reducción del tamaño del Estado.
Particular atención merece el pedido de "abordar la sostenibilidad" de la Caja Fiscal, un sistema previsional estatal quebrado, cuya solución sugerida no incluye privatización ni transición hacia cuentas individuales, sino una probable reforma para mantener el control gubernamental y seguir trasladando la factura a los contribuyentes. Esto perpetúa el asistencialismo y los privilegios de sectores públicos en detrimento del trabajador independiente.
Asimismo, el FMI recomendó reducir la deuda en moneda extranjera, profundizar la regulación financiera, reforzar los marcos contra el lavado de dinero y culminar la Evaluación Nacional de Riesgos. Aunque se presentan como medidas de transparencia y estabilidad, implican una mayor vigilancia y regulación, afectando tanto a empresas como a ciudadanos, bajo el pretexto de combatir el terrorismo y proteger la macroeconomía.
Finalmente, este tipo de alineamientos con organismos internacionales como el FMI terminan condicionando las políticas internas del país. Si bien pueden traer cierta estabilidad a corto plazo, a largo plazo consolidan un modelo económico dirigido desde fuera, con reformas que refuerzan el poder estatal y debilitan la libertad individual, el emprendimiento y el ahorro privado.








Comentarios